La electricidad intregada es la nueva ruta del liderazgo climático

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Las empresas con visión de futuro deben aprovechar la oportunidad para convertirse en proveedores y facilitadores de electricidad limpia.

Hace algunas semanas, los titulares celebraban que ahora es  más barato construir nuevos proyectos eólicos y solares  para generar energía en EE. UU. que mantener en funcionamiento 209 de sus 210 plantas a carbón. Al mismo tiempo,  el análisis de BloombergNEF  mostró que, por primera vez en la historia, la inversión mundial en energías renovables había alcanzado a los combustibles fósiles, a US$1,1 billones.

Del mismo modo, la trayectoria de los vehículos eléctricos (EV) parece prometedora, con el número de  autos eléctricos creciendo  año tras año.

Estos son dos indicadores importantes de que el mundo está en transición hacia un futuro neto cero, al menos en términos de electricidad. Hemos recorrido un largo camino.

Pero todavía tenemos mucho que hacer. A pesar del claro caso económico para la transición neta cero, nos enfrentamos a una lucha complicada y cuesta arriba a través del ruido de las tácticas dilatorias y la desinformación. Necesitamos avanzar mucho más rápido en la ampliación de las tecnologías listas para el mercado.  

Una nueva frontera a la que nos enfrentamos es repensar cómo los consumidores y las empresas pueden usar las soluciones de electricidad ya disponibles de una manera adecuada para el mundo de 2050.

No se trata solo de reemplazar la tecnología de combustibles fósiles, como las centrales eléctricas de gas y los automóviles de gasolina y diésel, con equivalentes ecológicos, aunque eso es fundamental. Necesitamos pensar de manera más amplia para garantizar que nuestro futuro sistema de electricidad renovable no solo complemente, sino que transforme completamente el sistema centralizado basado en combustibles fósiles.

Tomadas de forma aislada, muchas tecnologías verdes ya tienen sentido comercial. Por ejemplo, cambiar las flotas comerciales a vehículos eléctricos puede reducir significativamente los costos de funcionamiento. Del mismo modo, las empresas están encontrando una ventaja competitiva al cambiar a electricidad renovable y edificios energéticamente eficientes.

Pero el verdadero cambio radical es cuando comenzamos a usar estas tecnologías juntas. Un edificio que se basa en el almacenamiento de la batería de los automóviles eléctricos conectados a los cargadores de su estacionamiento podría equilibrar la entrada variable de una planta solar en la azotea o permitir que las empresas vendan electricidad a la red en las horas pico. Del mismo modo, a escala de ciudad o red, podemos integrar la gran capacidad de almacenamiento de las flotas de automóviles eléctricos con la gestión de la demanda y la producción de electricidad.

El primer paso en este viaje es un cambio de mentalidad, con empresas que pasan de ser consumidoras de electricidad a ser proveedoras, consumidoras y facilitadoras, todo en uno. 

Muchas empresas ya han comenzado este viaje. Los miembros RE100 de Climate Group son responsables de 64 TWh de electricidad renovable procedente de PPA, junto con 36 TWh adicionales procedentes de contratos directos con proveedores. Ya en 2016, Ikea, miembro de RE100, se comprometió públicamente a convertirse en un exportador neto de electricidad para 2020. Esta tendencia se está volviendo más sofisticada a medida que empresas como Google buscan lograr energía 100% limpia las 24 horas del día.

Las empresas inteligentes están reconociendo que los beneficios reales están disponibles una vez que amplían su pensamiento más allá de sus propios negocios inmediatos, a su cadena de suministro, a las comunidades circundantes e incluso a sus competidores. Esto no es solo primordial para las empresas que se ven a sí mismas como ecológicas, sino para todas: es el futuro.  

En la iniciativa  Integrate To Zero  Climate Group está trabajando junto con empresas y reguladores para comprender y mostrar cómo podemos alcanzar altos niveles de integración energética. ¿Cuáles son las tecnologías y soluciones, qué pueden ganar las empresas, los legisladores y los ciudadanos, y cómo superamos lo que se interpone en nuestro camino?

Algunas de estas barreras son organizativas: en las grandes empresas, el trabajo de transición a cero neto puede estar tan aislado como en el mundo exterior. El administrador de la flota maneja la transición a los vehículos eléctricos, la persona de las instalaciones es responsable de la eficiencia energética y la adquisición de energía renovable se encuentra dentro del ámbito de competencia del equipo de sustentabilidad o energía.

Las empresas deben hacer la conexión entre estos problemas, integrando flujos de trabajo de cero emisiones netas en una estrategia comprensible sobre liderazgo climático, y reimaginar la estructura y las habilidades que se necesitan para impulsar esto a ritmo y escala.

Luego están las políticas nacionales, o la falta de ellas. Los gobiernos aún pueden obligar a las empresas a tomar energía de la red nacional, a menudo sin la opción de las energías renovables y la prohibición de generar su propia energía, como en Indonesia. Las empresas internacionales tienen una voz vital para presionar a las autoridades para que les permitan obtener su propia energía verde, utilizar tecnología de vehículo a red y permitir el seguimiento 24/7 de electricidad renovable, entre otras innovaciones.

Y luego está el papel de las políticas nacionales como incentivo: los gobiernos deben identificar exenciones fiscales efectivas para la innovación y la implementación de nuevas tecnologías que impulsen el uso inteligente e integrado de la energía. De la Ley de Reducción de la Inflación de EE. UU. se desprende claramente que los incentivos financieros funcionan y pueden poner en marcha reacciones en cadena como pocas cosas.

Las empresas y los gobiernos que tengan la visión estratégica para adoptar la transición neta cero estarán bien posicionados para liderar tanto comercial como ambientalmente. Reemplazar las flotas de gasolina y diésel con vehículos eléctricos es una cosa. Guiar a su empresa hacia un futuro eléctrico integrado y estratégico ayudará a definir a los verdaderos líderes durante la próxima década ayudando a reducir la huella de carbono.

Este artículo se publicó originalmente en Business Green .